Una ordenanza que une, santifica y anuncia
Entre las prácticas más solemnes y significativas en la vida de la iglesia cristiana, la Cena del Señor ocupa un lugar central. En la Iglesia Misión Evangélica Nacional (MEN), la celebramos no como un ritual vacío, sino como una ordenanza directa de Cristo llena de significado espiritual.
Esta entrada tiene como propósito:
- Explicar qué es y qué no es la Cena del Señor.
- Mostrar cómo la entendemos y practicamos como iglesia.
- Motivar a participar en ella con reverencia, fe y gozo.
¿Qué es la Cena del Señor según la Biblia?
La Cena del Señor (también conocida como Santa Cena o Comunión) es una ordenanza instituida por Jesucristo en la noche en que fue entregado.
“Haced esto en memoria de mí.” — Lucas 22:19
¿Dónde aparece en la Escritura?
- Evangelios Sinópticos (Mateo 26:26-29, Marcos 14, Lucas 22)
- 1 Corintios 11:23-26, donde Pablo enseña cómo debe celebrarse
- También se menciona indirectamente en Hechos como parte de la vida de la iglesia primitiva
¿Por qué participamos de la Cena del Señor?
1. Porque Jesús la instituyó
“Este es mi cuerpo, que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.” — 1 Corintios 11:24
2. Porque nos recuerda su sacrificio
El pan y el vino no se transforman físicamente, pero sí representan profundamente:
- El pan: Su cuerpo entregado
- La copa: Su sangre derramada por la remisión de nuestros pecados
3. Porque proclamamos su muerte hasta que Él vuelva
“Así, pues, todas las veces que comiereis este pan y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga.” — 1 Corintios 11:26
¿Qué NO es la Cena del Señor?
- No es una repetición del sacrificio de Cristo
- No es una ceremonia mágica
- No es un acto para “sentirse mejor” o cumplir una tradición
- No es una forma de obtener perdón por medio del pan o la copa
La Cena del Señor es un acto de comunión espiritual, obediencia y proclamación. Es para creyentes nacidos de nuevo, que se examinan y participan con discernimiento.
Enseñanzas clave de la Iglesia MEN sobre la Cena del Señor
1. Es una ordenanza para los creyentes
Solo quienes han creído en el Evangelio y han nacido de nuevo deben participar. No es para curiosos, religiosos ni no creyentes.
2. Debe celebrarse con reverencia y autoexamen
“Examínese, pues, cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.” — 1 Corintios 11:28
No se trata de “ser perfectos”, sino de acercarse con arrepentimiento, fe y reverencia.
3. No es un medio de salvación, sino de testimonio
Participar de la Cena no salva. Pero sí proclama nuestra fe en el sacrificio de Cristo.
4. Tiene un profundo simbolismo espiritual
- El pan representa el cuerpo de Cristo entregado por nosotros.
- El vino representa su sangre derramada, que sella el nuevo pacto.

¿Quién puede participar?
En la Iglesia MEN, celebramos la Cena con quienes:
- Han creído en el Evangelio,
- Han sido bautizados conforme a las Escrituras,
- Viven una vida en arrepentimiento y fe.
No se requiere perfección, pero sí un corazón humilde, arrepentido y rendido a Cristo.
¿Con qué frecuencia se debe celebrar?
No hay un mandato específico sobre la frecuencia. Algunas iglesias lo hacen semanalmente, otras mensualmente.
En la Iglesia MEN, se celebra mensualmente y en fechas especiales, con preparación y solemnidad.
Lo importante no es la frecuencia, sino la actitud y el corazón con que se participa.
Cómo se celebra la Cena del Señor en la Iglesia MEN?
- Usamos pan sin levadura, en fidelidad al modelo bíblico.
- Utilizamos vino natural o jugo de uva como símbolo de la sangre de Cristo.
- Se distribuye con orden, respeto y unidad.
- Se ora, se medita en la cruz, y se celebra con gozo santo.
¿Qué pasa si participo indignamente?
“El que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.” — 1 Corintios 11:27
Participar sin discernir el cuerpo de Cristo, con un corazón endurecido, en pecado oculto o de forma irreverente, deshonra al Señor.
Por eso, nos examinamos y nos acercamos con humildad, agradecimiento y fe.
Llamado pastoral: No te alejes, acércate
No dejes que la culpa, el miedo o la religiosidad te impidan participar. Si estás en Cristo, eres bienvenido a la mesa.
La Cena es para recordar que no somos dignos por nosotros mismos, sino por lo que Jesús hizo en la cruz.
Preguntas Frecuentes
Conclusión
La Cena del Señor no es una rutina. Es un momento sagrado donde recordamos el precio de nuestra redención, proclamamos nuestra fe viva en Jesús, y anticipamos su glorioso retorno.
En la Iglesia MEN, la celebramos con reverencia, gozo y profunda gratitud.


