La Iglesia Misión Evangélica Nacional recuerda con respeto y gratitud la vida del pastor Jorge Soto Reyes, quien dedicó gran parte de su existencia al servicio de Dios, a la predicación del Evangelio y al desarrollo de la obra de la Iglesia MEN.
Su trayectoria estuvo profundamente ligada a la congregación de Playa Ancha, Valparaíso, donde ejerció el ministerio pastoral durante 44 años, participando activamente en la formación de creyentes, el evangelismo, la enseñanza bíblica y el crecimiento de la obra.
Su historia no se limita, sin embargo, a una congregación. Su servicio alcanzó distintas iglesias y generaciones, participando en responsabilidades dentro de la organización y contribuyendo también a la formación de nuevos pastores.
En 2024, la Iglesia MEN tuvo la oportunidad de reconocer públicamente esta trayectoria junto a su esposa, la hermana Uberlinda Lagos, con motivo de sus 50 años de servicio ministerial.
Hoy, al recordar al pastor Jorge Soto Reyes, la Iglesia MEN lo hace desde la gratitud por lo sembrado, el respeto por su trayectoria y la esperanza que sostiene la fe cristiana: la promesa de la vida eterna en Jesucristo.

Los primeros años de una vida marcada por el esfuerzo
Jorge Soto Reyes nació el 23 de enero de 1935 en el Cerro Artillería de Valparaíso. Fue el menor de cinco hermanos y desde temprana edad tuvo que enfrentar las dificultades de una familia que perdió a su padre cuando él tenía apenas cinco años.
Su madre, Fidelicia del Carmen Reyes, asumió la responsabilidad de sacar adelante a sus hijos. Frente a las dificultades, dejó una expresión que permaneció en la memoria familiar:
«Mi marido ha muerto, pero mi Dios está vivo.»
Aquella afirmación resume una convicción que posteriormente acompañaría buena parte de la vida de Jorge Soto: aun en medio de las circunstancias adversas, la confianza en Dios permanecía.
Durante su juventud trabajó en distintos oficios, entre ellos como ayudante reparador de zapatos, trabajador en el Mercado Cardonal, auxiliar de aseo y repartidor de pan.
Posteriormente ingresó al puerto de Valparaíso, donde desarrolló una extensa trayectoria laboral.
Su responsabilidad y capacidad de liderazgo lo llevaron a asumir diferentes funciones dentro del mundo portuario, llegando a representar a numerosos trabajadores y a desempeñarse como secretario de conflictos.
El encuentro con la fe y sus primeros pasos en el servicio cristiano
Desde niño tuvo contacto con el cristianismo evangélico a través de sus hermanas, quienes asistían a una iglesia presbiteriana.
Posteriormente, durante su juventud, comenzó a participar en las Asambleas de Dios, congregación donde continuó desarrollando su vida cristiana junto a su futura familia.
Uno de los episodios que recordó especialmente de aquellos años fue su participación durante una campaña evangelística del misionero Clifton O. Erickson.
Junto a otros jóvenes colaboró en la instalación y cuidado de la carpa donde se desarrollaban las reuniones. Durante los cultos, los jóvenes también asumían labores de vigilancia para proteger a quienes participaban de las actividades.
Aunque aquellas tareas podían parecer sencillas, formaron parte de sus primeros años de servicio y de una vida que posteriormente estaría dedicada de manera mucho más profunda a la obra cristiana.
Familia, trabajo y servicio a Dios
El 22 de diciembre de 1960, Jorge Soto Reyes contrajo matrimonio civil con Uberlinda de Carmen Lagos Cancino, celebrándose posteriormente el matrimonio religioso el 24 de diciembre.
Juntos formaron una familia de seis hijos: Mónica, Nelson, Oriana, Alberto, Paola y Jorge.
Con el paso de los años, la familia también se amplió con nietos y bisnietos.
La vida familiar estuvo estrechamente relacionada con la iglesia. Jorge y Uberlinda participaron activamente en la congregación y asumieron distintas responsabilidades dentro de ella.
Esta experiencia familiar y ministerial sería fundamental para la etapa que posteriormente comenzaría en la Iglesia Misión Evangélica Nacional.


El comienzo de su ministerio pastoral en la Iglesia MEN
En 1973 falleció el pastor José Abraham Salgado Apablaza, quien estaba a cargo de una congregación de la Misión Evangélica Nacional ubicada en calle Araucaria 384, Playa Ancha.
Ante la ausencia de un pastor, Dorina Salgado solicitó a Jorge Soto que colaborara con la predicación de la Palabra de Dios mientras la Misión resolvía la continuidad de la congregación. Con autorización de su pastor de las Asambleas de Dios, comenzó a apoyar regularmente aquella pequeña iglesia. Lo que inicialmente fue una colaboración se transformó posteriormente en un llamado pastoral. El 8 de diciembre de 1973, Jorge Soto Reyes fue ungido como pastor de aquella congregación. Comenzaría entonces una extensa etapa de servicio dentro de la Iglesia MEN, que se prolongaría durante más de cuatro décadas.
44 años de ministerio pastoral en Playa Ancha
Desde 1973 hasta el 29 de abril de 2017, el pastor Jorge Soto ejerció la conducción pastoral de la congregación de Playa Ancha. Durante esos años desarrolló un ministerio marcado por la predicación, la enseñanza, el evangelismo y el acompañamiento espiritual de numerosas familias. Desde sus primeros días como pastor impulsó actividades como la Escuela Dominical, las clases de Dorcas y la predicación en las calles. Para él, salir a anunciar el Evangelio era una responsabilidad importante de la iglesia y una manera de formar también el carácter del creyente. La congregación comenzó su historia en calle Araucaria 384, posteriormente se trasladó a calle Levarte 575 y finalmente llegó a su actual ubicación en Domeyko 398, Playa Ancha. Cada traslado representó una nueva etapa para una obra que fue creciendo con el paso de los años.
Un ministerio reconocido por la propia Iglesia MEN
Uno de los momentos más significativos de su trayectoria ocurrió en 2024, cuando la Iglesia Misión Evangélica Nacional reconoció públicamente los 50 años de ministerio del pastor Jorge Soto y de la hermana Uberlinda Lagos.
El reconocimiento se realizó el 25 de agosto de 2024 en la Iglesia MEN Domeyko, congregación que había sido una parte fundamental de su historia pastoral. La actividad reunió a hermanos y hermanas provenientes de distintas iglesias y lugares que habían tenido contacto con su ministerio. Se compartieron testimonios sobre la influencia que Jorge y Uberlinda habían tenido en distintas personas y congregaciones, destacando especialmente su dedicación, perseverancia y compromiso con la obra de Dios.
También llegaron saludos desde lugares como Punta Arenas y desde otros países, incluyendo hermanos y pastores que habían sido formados dentro de la misión y posteriormente desarrollaron su ministerio en el extranjero. El reconocimiento permitió dejar constancia, mientras el pastor aún estaba en vida, de la importancia de aquellas cinco décadas de servicio.
Un ministerio compartido junto a la hermana Uberlinda Lagos
La historia pastoral de Jorge Soto estuvo estrechamente acompañada por la hermana Uberlinda Lagos. Durante décadas, ambos desarrollaron una vida de servicio que combinó la responsabilidad familiar con el trabajo ministerial. Su matrimonio también fue reconocido como un ejemplo para numerosas familias de la congregación.
Más que comprender el ministerio únicamente desde la figura pastoral, la trayectoria de ambos permite observar el valor del trabajo conjunto, la perseverancia y el compromiso necesario para sostener una obra durante tantos años. La Iglesia MEN reconoce también la participación de la hermana Uberlinda en este recorrido y el lugar que ocupó junto al pastor Jorge en las distintas etapas de su ministerio.
Un legado que trascendió Playa Ancha
El trabajo desarrollado por el pastor Jorge Soto no permaneció limitado a la congregación de Domeyko.
Durante su trayectoria participó en actividades de evangelización y enseñanza en diferentes lugares del país, incluyendo congregaciones de la zona sur de Chile.
También tuvo responsabilidades dentro de la estructura de la Iglesia MEN, desempeñándose como Presidente de la organización e integrando la Comisión de Relaciones.
Uno de los aspectos más importantes de su legado fue la formación de nuevos obreros para la misión.
La propia historia de la Iglesia MEN reconoce entre los frutos de su ministerio a pastores que posteriormente asumieron responsabilidades en otras congregaciones, entre ellas la Iglesia MEN Aposento Alto.
La influencia de aquel trabajo llegó incluso más allá de Chile, con personas formadas dentro de la misión que posteriormente desarrollaron ministerios en otros países.
Evangelización, jóvenes y compromiso con la obra
Dentro de los distintos capítulos de su trayectoria destacó también su trabajo evangelístico con jóvenes.
Uno de los episodios que permaneció especialmente en su memoria fue el trabajo realizado en Laguna Verde, donde llegó a vincularse con alrededor de 80 jóvenes.
Aquel ministerio culminó con bautismos realizados en la playa Las Docas, experiencia que él recordaba como una expresión de confianza en Dios frente a circunstancias complejas.
También participó en campañas evangelísticas y actividades destinadas a llevar el mensaje cristiano a distintos sectores.
Su convicción era que la iglesia debía salir de sus espacios habituales para anunciar públicamente el Evangelio.
La construcción de templos y el desarrollo de la obra
El crecimiento de la congregación también implicó importantes desafíos materiales.
Durante su ministerio se desarrolló la construcción del templo de Domeyko 398, con una capacidad aproximada para 150 personas.
El proyecto representó un desafío importante para la congregación y requirió el trabajo conjunto de numerosos hermanos.
También estuvo relacionado con la construcción del templo ubicado en la Población Eleuterio Ramírez, calle 4, casa 19, Porvenir Bajo, cuya obra concluyó en 2010.
Estos templos representan más que edificaciones: son espacios donde distintas generaciones han podido congregarse, escuchar la Palabra de Dios y desarrollar la vida de iglesia.
Una vida marcada por la fe y la confianza en Dios
A lo largo de su vida, el pastor Jorge Soto relató distintas experiencias que interpretó como respuestas de Dios a la oración.
Algunas estuvieron relacionadas con familias que buscaban la intervención del Señor frente a situaciones complejas, mientras que otras correspondieron a necesidades personales o dificultades que enfrentó durante su vida.
En sus recuerdos, estos acontecimientos no eran presentados como méritos propios, sino como oportunidades para reconocer la acción de Dios.
Esta convicción estuvo presente también durante una experiencia que recordaba especialmente: el bautismo de numerosos jóvenes en Las Docas, en un día en que las condiciones del mar dificultaban la actividad.
Después de orar, pudo continuar con los bautismos hasta completar la labor.
Para el pastor Soto, aquella experiencia constituía un testimonio de confianza en el Señor.
Responsabilidad y verdad como parte de su legado
Quienes conocieron al pastor Jorge Soto recuerdan también un carácter firme, acompañado de convicciones claras respecto de la responsabilidad y la verdad.
A lo largo de su ministerio tuvo seguidores y también personas que no necesariamente compartieron sus posiciones. Sin embargo, mantuvo la convicción de expresar aquello que consideraba correcto.
Una de las frases que quedó asociada a su manera de comprender la responsabilidad fue:
«Se aceptan las excusas, pero las palabras quedan.»
Esta expresión sintetizaba una forma de entender el compromiso cristiano: las palabras debían estar acompañadas por acciones y responsabilidades concretas.
Su legado, por tanto, no se encuentra únicamente en los años que ejerció como pastor, sino también en los principios que procuró transmitir a quienes estuvieron bajo su ministerio.
La Iglesia MEN despide al pastor Jorge Soto con gratitud y esperanza
El 13 de agosto, a las 18:15 horas, falleció el pastor Jorge Soto Reyes, a los 91 años de edad.
Con su partida concluyó su recorrido terrenal, pero permanece la historia de una vida dedicada al trabajo, a su familia y al servicio de Dios.
La Iglesia Misión Evangélica Nacional reconoce con gratitud los años que entregó a la obra, particularmente las más de cuatro décadas de ministerio pastoral en Playa Ancha y las distintas responsabilidades que asumió dentro de la misión.
La Iglesia MEN también acompaña a la hermana Uberlinda Lagos, a sus hijos, nietos, bisnietos y a toda su familia, expresando su respeto y solidaridad en este momento.
Pero como iglesia, esta despedida no se fundamenta solamente en la ausencia.
La esperanza cristiana está puesta en Jesucristo y en la promesa de la resurrección.
Como enseñó el Señor:
«Porque yo vivo, vosotros también viviréis.»
Juan 14:19
Por eso, la Iglesia MEN despide al pastor Jorge Soto Reyes con gratitud por su servicio, respeto por su trayectoria y esperanza en las promesas de Dios.
Su vida forma parte de la historia de la Misión Evangélica Nacional. Su trabajo fue sembrado en distintas generaciones y lugares, y corresponde ahora a quienes continúan la obra tomar aquello que fue recibido y seguir anunciando el Evangelio.
La despedida es temporal para quienes esperan en Cristo. La promesa permanece: un día, todos aquellos que han puesto su fe en Jesucristo estarán nuevamente en la presencia de Dios.


